martes, 1 de abril de 2014

Educación, política y periodismo: carousel de locos.

Educación, política y periodismo: carousel de locos.

Autoeducación... libertad de pensamiento... cribar... mayéutica socrática... metacognición... investigación... autoconocimiento... autoaceptación... autogestión... amor propio... determinación... estudios autodidactas... psicología positiva... flujo... propiocepción...

Son muchas, muchas veces, las que he utilizado estas palabras. No solo en lo que, con mucha modestia, puedo detallar como descripción de las mismas según lo probado con mi propia existencia, sino también por el uso fluido y no forzado que les doy según el entorno en el que me encuentre y la situación de comunicación que viva en la instantánea del momento.

Conseguir un pensamiento libre y propio a día de hoy, es muy difícil. La educación pública está jodida. Y la democracia, además de pervertida y deshumanizada, secuestrada por los bancos.

Desde muy pequeño, soñaba con estudiar en un templo de sabiduría y regodearme de libros. En pocas palabras: estudiar en una universidad. (Claro que, antes de conocer F1 Hero). 

Esa ilusión se acabó hace tiempo. Desde lo 19 años, tengo en claro que la universidad no me es más que una academia de pluripolitécnica selectiva, al servicio de los financieros. 

¿Que por qué lo llamo pluripolitécnica selectiva? Es... algo singular. 

Pluripolitécnica es un término acuñado, pero denotativo. Ten ambas cosas en cuenta.

Dicho esto, diseccionemos partes: 

Técnica (Sustantivo): En este respecto adquiere el significado de persona o grupo de personas con conocimientos específicos (que imparten y enseñan).

Poli- (prefijo [en este caso interfijo]): Significa "muchos". Va unido a técnica, por lo que juntos y unidos quieren decir: "muchos conocimientos específicos, asociados de una especialidad, arte u oficio".

Pluri- (prefijo): Significa pluralidad, ser más de uno. Parece redundante con el prefijo anterior, pero no lo es. Evoco que hablo de universidades en general. Y no hay un solo campo o facultad de especialización. Hay muchos: Física, Matemáticas, Periodismo, Artes, Historia, Ingeniería, Medicina, Química, Filosofía... de ahí este prefijo.

La clave de todo es la enseñanza de conocimientos específicos. Y es ahí donde me hago la pregunta... ¿Se nos enseña y se nos educa para movernos con simplicidad en el mundo, vivir mejor y ser más quien se es a través de todo lo que abarcamos en nuestro proceso vital e intelectual? ¿O se nos enseñan conocimientos estériles de infogestoría que no podemos sumar ni aplicar a nuestras capacidades o cotidianidad de nuestras vidas, a la vez que ésas mismas enseñanzas están enmarcadas dentro de un programa selectivo a los intereses del poder? (Con ello, se incapacita el pensamiento divergente, se aliena la excelencia personal y se marchita la independencia intelectual).

Yo creo lo segundo a partir de una recreación, pero no afirmo nada con contundencia. Me guardaré esa recreación por el momento. Si tienen interés en saberlo, siéntete bienvenido de preguntarme cuando gustes.

Y selectiva... (sí, no me he olvidado) te pondré un ejemplo situacional. Me basta con sólo uno. Allá que voy con el. Calza zapatos, une puntos y ata cabos, que tienes empatía de sobra para eso.

Imagina que te acabas de graduar de Ciclo Superior. O de Bachillerato. Con honores. Pero sólo trabaja tu madre (o tu padre), y vives con 650-800 euros al mes. Quieres estudiar en la Universidad Autónoma de Madrid. O en la Universidad de Granada. O en la Universidad de Sevilla. O en la Universidad de Barcelona. No importa. Eres una persona que se preocupa muy mucho de su educación, y quieres estar en universidades de las que hayas investigado raíces o causas fundamentadas de su actual prestigio. (Por ejemplo, quieres estudiar Letras Hispánicas y te enteras por investigación de que en la Autónoma se encuentra dando clases el catedrático Pablo Jauralde Pou, el mejor quevedista del mundo. Y por ello como uno de los muchos motivos que puedas encontrar, quieres estudiar allí). 

No contemos que además de tener carencias económicas, tienes discapacidad física. O psíquica. O sensorial. O las tres cosas juntas. Necesitas de apoyo. Las clases son de más de 80 personas, y no hay tutoría ni ayuda orientativa. Cómo no, quieres informarte. Pero el tiempo pasa. No tienes internet para informarte, desconoces dónde estás y dónde acudir, y el dinero apenas te llega para pagarte el piso de estudiantes más modesto. 

Es obvio que en una situación así, lo tienes mucho más difícil que una persona que viene de buena familia, tiene los detalles cubiertos y tiene dinero. No va a ser tu inteligencia lo que te ayude, sino tu habilidad para adaptarte a un estilo de vida pegado (que no vocado) a los libros a tal punto que los aprobados serán los tiranos de tu seguimiento en cursar estudios de universidad. No se puede pretender estudiar bien si estás bajo la constante obligación y presión de aprobar los exámenes, tiranos dictadores de tu continuidad en la carrera universitaria que cursas. Lo que realmente aprendes y te hace ser más quien eres o te ayuda a vivir mejor, poco importa. Espero equivocarme.

Todo este trasfondo se puede resumir en una frase: si la educación y el acceso depende de los financieros, este país se irá, de forma inexorable, a la mismísima mierda.

¿Comprendes ahora por qué la universidad me parece una pluriplotécnica selectiva en vez de un templo de sabiduría?

Sumemos más. Me he dejado en el tintero los medios de comunicación. 

Varios medios de difusión importantes están manipulados. Y eso no es ningún secreto. Es algo que se puede atestiguar en la cuentas del PP (las cuales andan sueltas por la red, debido a que un anónimo las público en una recopilación desde 1990 hasta 2013). Desde La Razón, hasta ABC, pasando por El País, el Mundo y TVE. 

El periodismo es algo que se encuentra en decadencia y confusión por la manipulación sistemática. Y la manipulación se siente. Se ve. Y está ahí. Periodismo y sus sinónimos o variantes, son nombres que a mi parecer, se asocian bastante a la política con sus más y sus menos. Y para ver manipulación con una claridad meridiana, les invito a que busquen por Google la Tesis de Máster que Julio Somoano (actual Director de TVE) presentó en el año 2005, en la Universidad de Barcelona, creo. Se puede encontrar en formato PDF. Recomiendo su lectura.

Lo escalofriante del asunto para el periodista, profesional de letras digno y relevante donde los haya, es que éste necesita de su independencia en la profesión. Es su garantía de futuro más viable. Y cuando varios se hacen dependientes de una revista o canal televisivo, con estos a su vez de un partido político, varios periodistas se hacen dependientes. Pierden su credibilidad. Y son prescindibles. En cuanto a los independientes, muchos son despedidos. Recordemos el caso de Canal9 o los EREs en TeleMadrid. Presiento que varios de ellos han de hacer un máster, perfeccionarse, o estudiar por su cuenta. Lo seguro es que volverán a buscar trabajo, sin importar las expensas de la progresiva dificultad que supone subirse al tren del empleo. Por favor, pido tu corrección si estoy equivocado. Lo que has leído en este párrafo es una mera deducción con ciertos fundamentos de los que no estoy del todo bien informado. En todo momento soy subjetivo, ya que mi entrada es una opinión personal.

Como consecuencia de la manipulación informativa y mediática, nosotros como sociedad, asumimos y aceptamos las barbaries que suceden por este país. Se ven como normales varias atrocidades: desde los desahucios hasta la valla de Melilla, pasando por la vulneración del Estado del Bienestar y los Derechos de los Trabajadores. 

¿Que sentimos indignación (pero no actuamos)? Bueno, eso me es prueba de lo bien que nos va todo a pesar de las dificultades. O que al menos, no tenemos apenas cabos sueltos. Como dijo Victor Hugo: «Entre un gobierno que no lo hace bien, y un pueblo que lo permite, hay cierta complicidad vergonzosa».

Es una barbarie. Y me es una barbarie porque se están destruyendo los principios básicos de una civilización que lleva siglos de evolución. No hemos aprendido a vivir en conjunto como humanidad, aún con todos los grandes avances tecnológicos y científicos. Como espectador del mundo al que pertenezco, veo una sociedad con mucha técnica, y poca sabiduría. Muchos de nosotros sabemos hacer muchas cosas sin saber vivir. 

José Luis Sampedro define con maravillosa precisión y sabiduría, lo que este servidor sin más estudios que los vitales, intenta transmitir: «La opinión pública es opinión mediática creada por la educación y por los medios controlados por el poder económico. Y en segundo lugar, el poder existente domina los medios de información e inculca a la gente las ideas a través de ellos. La democracias son falsas, porque no hay demócratas, se hace lo posible por educar y formar impidiendo el pensamiento libre».

Lo que yo pueda decir no es cosa que no se haya dicho y visto ya. Sólo me queda abrirles la puerta a usar Google e investigar sobre el pensamiento crítico. Y les invito también a que investiguen y emprendan sus propias tareas autoeducativas en aquello que los hagan ser más ustedes mismos.

Déjolo todo a vuestra elección y conciencia. Muchas gracias.


-Cristianluisceluix-

-Cristian Luis Campoy-

martes, 4 de marzo de 2014

Democracia española (2014).

Una pequeña reflexión matutina me ha hecho elucubrar que la situación de desamparo que azota España día a día en esta actualidad tan contemporánea en la que vivimos, no posee a nuestros gobernantes como primeros culpables. Al fin y al cabo, ellos están haciendo un buen trabajo en concordancia a sus objetivos. 

Sí. Digo de nuevo para el incrédulo: nuestros políticos están haciendo muy bien su trabajo. Déjenme dilucidar si aguardo conmigo dicha habilidad elocuente.

Nuestros políticos lo están haciendo muy bien, valga la redundancia. ¿El qué? ¿El sacar a España de la crisis? No, para nada. Ese nunca fue su objetivo real. El Partido Popular en sus organigramas continúa con el funcionamiento de un proyecto político al que yo llamo "de contrarreforma". Llámolo así por dos razones de simple lógica divergente: Uno, porque desmonta el sistema establecido que nos ayuda a vivir una vida digna como ciudadanos. Y dos, porque se desdibujan los principios básicos de una civilización. Basta con hacer retrospectiva en el modo de vivir de los Griegos en la Edad Antigua y contemplar cómo a lo largo de estos últimos 2000 años no hemos aprendido a vivir en conjunto y armonía, y se ha potenciado tal vez, nuestra individualidad egoísta (que no independencia propia).

Desmontan la educación... desmontan la sanidad... se ahogan varias PYMES... disminuyen los emprendedores... aumentan los desahucios... se limita a la gente pobre más honrada que busca cambiar su situación... Todo eso y más para los intereses del capital, que es para lo que nuestros políticos están; la misma razón de por qué no haya un solo corrupto en este país que esté en la cárcel si exceptuamos al señor Bárcenas.

En última consecuencia de todo, la culpa es de la gente. De todos nosotros como pueblo. Cuando se aprecie la autodidactía; cuando se tenga un pensamiento propio fuera de marcos y de términos ensufijados por "-ísmo(s)" (si se toman estos a modo de dogmas); cuando se nos enseñe que hay múltiples respuestas para conquistar un objetivo; cuando el pueblo grite "¡menos fútbol, más educación!" y "¡menos telebasura, más cultura!" y lo busquen estar, acaecerá el día en que estos problemas se solucionen de raíz; un pueblo así no permitirá que un conciliábulo de expoliadores hijosdeputa cualquiera los dirija. Mientras no sea así, nos va a sacar del agujero nuestra puta madre.

En lo que se refiere al despertar de la gente, dejo una semilla de esperanzas cuasimuertas; la solución para un gobierno bananero de izquierda que piensa y actúa como los de derechas es uno de derechas que ni actúa ni piensa como los de izquierdas.



-Cristianluisceluix-

-Cristian Luis Campoy-

domingo, 9 de febrero de 2014

Mal cristal fucsia.

No nos han enseñado a amar, por eso la infidelidad suele verse como una mala sorpresa a la que no estamos preparados.

No hemos aprendido a amar, por eso somos más de compromiso en la pareja que de comprensión.

No hemos buscado amar, por eso el amor lo vivimos como una posesión en vez de como apreciación.

No nos han ayudado a ser amar, por eso nos centramos en infundir de amor a nuestra pareja en vez de ser con los nuestros más quienes somos.



-Cristianluisceluix-

-Cristian Luis Campoy-

lunes, 3 de febrero de 2014

El juego de las escondidas.

Acabo de despertar de un sueño horrible. Demasiado horrible. No había tenido un sueño tan perturbador en mucho tiempo. La sola idea de recordarlo me pone los pelos de punta. Aunque quizá sea porque yo tengo nervios de papel.

No es extraño que tenga sueños paranormales a pesar de ser ateo; muchas de mis mejores ideas facticias (en el sentido cartesiano de la palabra), ocurren durante mis episodios hipnogógicos. Para entendernos, estos sucesos me vienen en momentos en los que duermo profundamente. Siento que sólo tengo conciencia de acción en los ojos y en el cerebro. Por otro lado, debido a mi sensibilidad, estos acontecimientos me suelen jugar muy malas pasadas, al punto de padecer insomnio por horas. En este caso, no pude dormir bien hasta las 5:40 de la madrugada. Pero lo más escalofriante para mí, es que he sido onironauta. Es decir, alguien consciente de que soñaba durante el sueño. Alguien capaz de controlarlo y dar un giro de acontecimientos, como el titiritero con su marioneta. Pero me dejé llevar. Y la consecuencia de ello, la puedes leer acá, si la atención te llama.

La protagonista es Bárbara, estudiante universitaria, de 21 años de edad. Por los primeros bocetos de la musa del sueño, sé que ella vive en una casa bastante amplia, alquilada y pagada por sus padres a fin de poder estudiar su carrera.

Mi primera imagen en el sueño es verla sumergida en la oscuridad más absoluta dentro de su hogar. Por ello, se deduce también que es madrugada, y que las luces están completamente apagadas.

La única iluminación es un televisor encendido que sólo hace ruido blanco.

Aprecio a Bárbara en la sala de baño. De espaldas. Está sola. Va en ropa interior, y sólo lleva puesta un vestido de verano. Yo carezco de presencia hacia ella. De acción. De movimiento. De interacción física. Y soy incorpóreo. Soy para vosotros las captaciones de una cámara cuando enfoca escenas de cine. Y lo que veo me resulta paralizante, y no por contemplar a la joven con ropa ligera (al fin y al cabo, su silueta es muy gris, fundente con la oscuridad).

Lo que en un principio parece Bárbara lavándose las manos, en realidad lo que hace es abrir la panza de un muñeco a desgarros. Lo despoja del algodón que lo rellena y lo sustituye con arroz cocido y fideos. Posteriormente se corta las uñas de los pies y los utiliza para rellenar al muñeco. Parece una especie de ritual en la que el objetivo es que el muñeco cobre vida. Y esas uñas me simbolizaban el nexo de Bárbara hacia el muñeco y viceversa.

Tengo claro una cosa: ésa no es la Bárbara que yo conozco. Y más aún cuando la veo coser la panza del muñeco con un hilo carmesí. Su mirada en todo momento, es muy concentrada. Sólo tiene ojos para el muñeco. Y sus pupilas marcan un aspecto inusual. No parece ella.

Bárbara deja soltar el muñeco en el lavabo. Segundos de hacer esto, se dirije a abrir el grifo caliente de la bañera. Cuando el agua sale templada, coloca el tapón de baño. La tina empieza a llenarse.

Bárbara sale del baño. Vuelve 30 segundos después con una taza de sal, que esparce por toda la bañera a medio llenar de agua. Acto seguido, lanza ahí al muñeco con odio y desprecio.

La tina termina de llenarse. Bárbara apaga el grifo caliente y se dedica a contemplar al muñeco flotando en el agua, con un aire que da escalofríos.

Pasado un tiempo, se escucha del reloj tres campanadas. Bárbara empieza a sonreír. Cada vez con más malicia. Y susurra para sí misma lo siguiente:

─Es mi turno.

El ruido suave de los andantes pies descalzos de Bárbara sobre las frías losas de su casa, junto con el entorno lóbrego del escenario y su atractiva ropa ligera, dá una fiebre sensual y cruel. Yo, como presencia inmaterial, salgo del baño de nuevo. Me da curiosidad saber qué iba a hacer. Pasados unos 40 segundos, la silueta de Bárbara asoma de fondo por el escenario, apreciable por la luz tenue que deja el televisor encendido a pesar de la casi total negrura que emperifolla la casa. Viene de vuelta con un cuchillo. Macabra. Sus iris y pupilas tienen una forma imposible; la forma de ambas partes oculares no son circulares, sino ovaladas verticales. La palabra "alegría" es soberbiamente incompatible con la apabullante curvatura que translucen de sus labios.

Bárbara entra a la sala de baño y dirige su vista al muñeco con una intuición innata. Abre los ojos como platos al tiempo que se dibuja en su rostro una sonrisa muy, muy grotesca. Su lenguaje corporal es claro: parecía decirle al muñeco: «te encontré». Y en un abrir y cerrar de ojos, apuñala al muñeco hasta desguazarlo, despamarrándose arroz, fideos y algún resto de uña por la bañera. Y deja caer todo lo que tenía en sus manos en aguas salpicadas.

Las pupilas ovaladas de Bárbara vuelven a su estado natural.

Noto algo distinto en ella. Es como si el sonido metálico del cuchillo al tocar el fondo de la bañera, la hubiera despertado de una posesión.

Bárbara se pregunta qué hace allí. Echa la mirada abajo y se le forma un fuerte nudo en las vías respiratorias. No sólo por la escena, sino porque es consciente de todos los actos cometidos. En un acto increíble de reflejos, muy perturbada ella, gira su cara hacia la izquierda. Fatal contemplación. Se le paralizó la imaginación durante instantes eternos.

«La imaginación humana presenta inactividad total por una de estas dos razones: O porque la persona ha fallecido o porque en ese periodo de tiempo, se cumplen sus temores más horrendos o inimaginables».

Lo que Bárbara ve, es el espejo del lavabo, empañado por el vapor. Con unas palabras escritas.

No está de más decir que Bárbara percibió mucha maldad en ése mensaje.

Decía tan campante el espejo:

─Ahora es tu turno. Huye y escóndete en el mejor lugar que puedas.

Si eres sagaz con tus percepciones, y recuerdas el detalle en el que dije que Bárbara es completamente consciente de lo que ha hecho con semejante ritual contra el muñeco, sabrás perfectamente lo que Bárbara acaba de iniciar.

El muñeco la va a perseguir durante 5 horas para devolverle el favor. En entonces, cualquier sonido que escuche, cualquier presencia rara, o cualquier ruido en el aire, puede ser del muñeco buscándola.

Bárbara voltea al frente con miedo. El muñeco empieza a tener un tono rojizo. Para mí, esa entonación de lo que en un principio parecía un ser inerte demacrado, es el comienzo de su despertar, alimentado por la venganza. Los miedos propulsan a que Bárbara se tome en serio la advertencia del espejo. En un primer instante, huye sin hacer el mínimo ruido. Y con inteligencia, decidió salir de la casa. Ello trata de realizar, aún de ir con ropa muy desabrigada. La acompañé. Pero cuando sale, reaparece por la puerta del patio trasero. Y viceversa.

Bárbara no puede escapar.

Las luces no pueden encenderse. No hay iluminación en las calles. Los dispositivos móviles y la computadora no funcionan. La única luz proveniente aparte de la lunar, es la del televisor.

A Bárbara no le queda otra que permanecer en el más absoluto silencio, con profundos charcos de lágrimas en los ojos y varios nudos en la garganta. Sabe, además, que el muñeco posee un lazo con ella; con lo que no le llevaría demasiado tiempo encontrarla. Por instinto innato, Bárbara se esconde en un closet de espejos, con la puerta corrediza entreabierta por distancia de un rabillo.

Pasa un tiempo. Y se escucha con tenuidad cuatro campanadas en el reloj. Bárbara sigue dentro de su escondite, callada, temblorosa, con lágrimas que bañan su cara. Casi parece que sufre de Insomnio Familiar Fatal.

Se escuchan pisadas... de un hombre mayor. Pisadas en pequeños matorrales, peluquines de piedras. Bárbara lo ve por el rabillo de la puerta corrediza, aún con el entorno umbrío que la rodea y la poca cordura que consigo aguarda. Espalda, piernas y brazo izquierdo son lo único apreciables en el caballero a ojos vista de la chica.

─¿Bárbara?

Es la voz de su padre. A Bárbara se le ilumina la más hermosa, tierna, bella y esperanzadora de sus sonrisas. Cuajaba a la perfección con la frase de Bob Marley: «La curva más bella de una mujer es su sonrisa».

─¿Bárbara?

Se escucha un disparo. El sonido del aire se vuelve más intenso en los recovecos de la imaginación de la chica. El hombre cae fulminado al suelo. Y desde el rabillo de la puerta, Bárbara contempla estupefacta un charco de sangre, con las piernas inertes de su padre bañado en ellos.

Bárbara frunce todos los músculos de su cara con horror absoluto. Las lágrimas se dibujan solas en su semblante. La dejan sedienta de amor y cariño; necesita ser salvada por otro ser humano.

El audio de la escena lo conforma un viento aciago. Debido al exceso de emociones y pérdida progresiva de la cordura, Bárbara imagina ver a su madre en el exacto lugar que contempló a su progenitor antes de perecer, pero en la insulsa realidad, esa ilusión momentánea desapareció. Ahora queda consigo una imaginación que le juega terribles pasadas.

Bárbara decide cerrar por completo la puerta corrediza con máxima delicadeza, al sentir en el exterior una presencia extraña. Se mece de cuclillas, se regocija, y de nuevo se echa a llorar en silencio, abrazándose.

Trata de encender su móvil. Tenía algo que probar. Pero no enciende.

Nada que hacer. Se abraza a fin de protegerse.

Son las 5 de la madrugada; suenan cinco campanadas. Cinco campanadas que afeitan un poco más la niebla que cubre la esperanza de Bárbara de no ser atrapada por el muñeco. En ese instante, decide no pensar en nada. Dicen que la manera de curarse el corazón es ahorrando presentimientos.

En poco tiempo desapareció esa iluminación en corazón, esencia y mirada. Bárbara siente un tacto en el extremo de la planta de su pie izquierdo. Empieza a mecerse con un temblequeo muy comedido. En el más receloso silencio. Luego eso que sea que lo tocara, jugueteó cariñosamente con su hombro izquierdo. Bárbara no pudo contener más las lágrimas.

Para más inquina, cinismo y cabronería, la presencia toca los párpados inferiores de Bárbara con suavidad y ternura, como si quisiera secar sus lágrimas. En un momento en el que parece que Bárbara iba a explotar, se prende un fósforo.

Los movimientos de Bárbara cesan. Y el interior del closet se llena de silencio. Se escucha el sonido de las cigarras.

Bárbara me ve. No, no mi presencia. Sólo a alguien con el mismo cuerpo que el mío. No se alivió en lo absoluto. Ése Cristian Luis no tiene ojos y su sonrisa es muy pérfida. Siniestra. Su postura corporal parece la de un misionero a punto de ejecutar una muerte.

Bárbara ya no tiene expresiones o emociones en su cara. Sólo hace signos de negación nihilsita.

Ese Cristian continua secando las lágrimas de la chica como si fuera su amante. Pero lo que ése Cristian piensa hacer con ella, deja a la imaginación del lector el cómo la trataría. Recuerdo que la señorita está en paños menores, con un simple traje de verano.

Cristian ríe con una voz débil. Y limpia las lágrimas de Bárbara. Acto continuado, se recuesta un poco a un lado del interior closet. Y se dejó caer hacia atrás, con un gesto sufrido. Le empezó a salir sangre por las encías.

Bárbara se aterroriza aún más, si cabe. Callan las cigarras.

Bárbara no pestañea un solo segundo de lo que contempla en vida. A Cristian se le abre la barriga por dentro como a una vulgar camisa cuando se la desgarra de sus hilos. Los órganos quedan autodestripados en restos de sangre, tejidos, órganos y piel. Y de ahí, asoma la punta de un arma blanca.

Era un cuchillo. Con el muñeco como su poseedor.

La encontró.

5:00:00... no era el tiempo de juego, sino la hora del juicio final. El fin del pasillo por el que Bárbara exploró tras pasar por la puerta del suicidio.

El muñeco da un paso al frente. Tan pronto como Bárbara prorrumpió en sollozos y estalló en una tormentosa vorágine de gritos y delirios insalvables, el muñeco se abalanzó con indescriptible alevosía furibunda hacia ella. El fósforo se apagó de la mano derecha del Cristian muerto.

Lo que se escuchó dentro del closet, fueron sucesivos golpes de puñal contundentes, acompañados de gritos cada vez más ahogados. Eran tan fuertes, que lograron desencajar un poco la puerta corrediza izquierda. Derramaba de ella restos sanguinolentos que en las tinieblas umbrías del entorno se revelaba al exterior como puro líquido negro. De sonido ambiental, el viento aciago de la atmósfera, las desquiciadas puñaladas y el ruido blanco del televisor, que son perfectos cánticos funerales del protocolo del inhumano suceso.

La cosa no acaba aquí.

Instantes después, Bárbara despierta en un quirófano. Se asusta enseguida; se ve rodeada de cuerpos inertes que se utilizan en simulación de intervenciones quirúrgicas y cirúrgicas. No había nadie en la sala, salvo ella. Un reloj de pared señalaba las 8 de la mañana.

Se contempla su cuerpo y se mira. Resultó que no hay nada anómalo en ella. Está tan sana como una pera.

Todo fue una pesadilla.

Bárbara decide salir del lugar. En esos instantes, conversan con ella dos o tres de sus compañeros de colegio. Todo había vuelto a la normalidad.

...no obstante, al girar su cara a la izquierda y observar con detenimiento el quirófano, puede contemplar a un Cristian Luis espectral, sin rostro. Producto de la imaginación de Bárbara, esta se sacude un poco la cara. Vuelve entonces a no ver nada.

Y el sueño termina.

Yo entonces despierto sin perturbaciones, pero con enormes ganas de relatar lo vivido en cavernas de mi imaginación inconsciente.




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-Cristianluisceluix-

-Cristian Luis Campoy-